
Monade - Monstre Cosmic – Too Pure – 2008
Para un seguidor incondicional de Stereolab, que dicho proyecto se diversificase en varias ramas, sin que por ello perdiese la estabilidad y la creatividad el núcleo madre, fue una noticia muy bien recibida. Cualquiera escisión como grupo paralelo guarda un buen recuerdo si goza de unos mínimos, y cuando en 1996 Lætitia Sadier decidió crear una nueva vía a la vez que la del grupo británico, las expectaciones estaban creadas.
El primer álbum, Socialisme Ou Barbarie (2003, Duophonic), se presentó en forma de recopilatorio, juntando todas las canciones que Sadier había hecho hasta ahora. Ya en 2005 llega su esperada carta en largo, y tantas expectativas a veces no son buenas. A Few Steps More (2005, Too Pure) sonaba demasiado Stereolab y, aunque poseía cierto atractivo, no acababa de convencer como gran disco. Así que se veía más a Monade como grupo de “matar el tiempo” con buenas canciones pop, pero poco más. Y ahora esta concepción cambia rotundamente. Monstre Cosmic no sólo gana con varios cuerpos de distancia a su predecesor, sino que se sitúa entre los mejores discos de pop de un tiempo a esta parte.
Lætitia Sadier ha sabido conducir muy bien las influencias que tenía en su cabeza, cada vez se aleja más del pop particular establecido por su proyecto principal, para aproximarse a una mezcla entre estos posos desde géneros como el downtempo o el acid jazz, e incluso la brasileira. El pop ahora se ve cercano a la chanson debido al origen de la líder y su preferencia por el francés a la hora de las letras, así Monade gana en riqueza de géneros, sin establecerse en ninguno por entero y sin dejar de beber de aquí y allá.
La diferencia esencial con su primer disco se ve en la solidez que guarda Monstre Cosmic, si antes eran canciones pop que podías escuchar en varios grupos del momento (véase Saint Etienne y compañía), ahora la parte melódica se consolida a favor de una diferenciación mayor del simple pop. Los arreglos de viento son mejores y más cuidados, las melodías no se limitan a un simple hilo continuo, sino que tienen sus cambios y casi ninguna permanece estática. Prima más la elegancia de terrenos jazzy que el efectismo del pop.
Un buen ejemplo de esto es “Étoile”, nada más abrir el trabajo nos damos cuenta de todo lo que se puede esconder tras una carátula tan poco acertada (no se puede tener todo al parecer). Pausada y con leves subidas que no acaban de culminar para darle el verdadero protagonismo a la voz inigualable de Lætitia Sader. Aunque esta primera canción nos pueda parecer lenta, el resto del trabajo no mantendrá esta misma temática, si bien “Change of Destination”, la cual cierra el disco, puede semejarse más a ella, el resto prefieren los ritmos más alegres.
“Entre Chein et Loup” puede estar en la frontera comentada, pero cuando a la mitad del tema se da el parón y cambia de ritmo, ahí no hay quien la pare dándose cierto toqueteo funk. Y junto con ella, otra de las mejores es: “Elle Topo”, con unos partes rápidas y unos breaks muy pegadizos. Tema tras tema va hipnotizando, “Lost Language” guarda la relación brasileira y pop que artistas como Bebel Gilberto han sabido desarrollar tan bien; “Regarde” apuesta por la variación de la voz estilo chanson cercana al susurro muy sensual; e “Invitation” es otro de los momentos álgidos, con un inicio muy tranquilo y una variación posterior acertada. Monade consigue firmar su disco a la altura de la calidad de sus miembros, evitando tanta dependencia de sus orígenes. Un disco pop que abre 2008 en plena forma, aunque corre el riesgo de ver si alguien se acuerda de él cuando finalice el año…
para Retro Música
Monade – Regarde








