
Holy Fuck – LP – Young Turks – 2007
Algunos proyectos emocionan más que otros, calan más en determinados amantes de la música que lo que pudieran hacer ciertos tipos de discos o grupos, y esto se debe a un hecho sencillo: la diversidad de la propuesta. Un disco de pop puede atraer, puede convertirse en un buen disco, pero si no goza de un cierto ápice de diferencia, está sin nada que lo distinga del resto, y por eso los canadienses Holy Fuck pueden levantar la cabeza tranquilamente después de haber publicado este trabajo, porque la magia con que cuentan es única.
Ya habían comenzado a experimentar hace dos años con un largo homónimo publicado por el colectivo Dependent Music –ejemplo a seguir para el futuro musical–; la jugada salió bien pero faltaba más práctica. El EP posterior al largo, más los dos años entre medias, han conseguido esa maduración necesaria en lo musical. Y ahora se presentan con un compendio sin brechas de ningún tipo, unidos todos los miembros en busca de buenas canciones.
Brian Borcherdt es, al parecer, una de las cabezas pensantes del proyecto. El songwriter canadiense ha estado en multitud de proyectos (Burnt Black, Trephines, Hot Carl Loves the Ladies, By Divine Right, Junior Blue) y tanta experiencia consigue estar bien plasmada a la hora de organizar a tantos músicos que forman Holy Fuck.
Por su parte, el largo se reparte entre nueve temas donde se produce una buena mezcla entre electrónica, experimental y un post-rock de base. Es la reformulación de este último género a partir de los primeros lo que atrae tanto. Todas las canciones prescinden de cualquier intento de añadir una voz posterior –si bien en varias aparece este elemento, sólo cumple una función ornamental–, sólo hay melodía desde el inicio hasta el final.
La atmósfera es un concepto que es tan recurrente en boca de muchos como la fotografía es para el cine en boca de otros tantos. Una atmósfera buena, una atmósfera ficticia o creada… mil variedades se pueden leer de qué es este concepto, y al final realmente se quedan en nada. Es en discos como éste donde el término atmósfera coge realmente significado, ya que todo se construye en base a algo, en base a dotar de un campo sonoro, de un espacio, y lo más importante, se consigue. Los canadienses logran a su manera igualar los logros de grupos como Sigur Ros, Mogwai o Don Caballero, y últimamente Battles. Todos ellos dejan a los instrumentos vagar libres y con una calidad muy destacada.
Aunque ellos apuestan por estructuras más libres, en las que se alarguen los solos instrumentales de bajos y baterías mezclados siempre bajo diferentes efectos, añadiendo el último elemento al sonido. Desde un inicio que no tiene pérdida con “Super Inuit (Live)”, distorsión, la voz en unas subidas propias de un manicomio, junto a una melodía oscura; a la aparente tranquilidad y luminosidad que trae consigo “Lovely Allen”. También tenemos la mecánica repetida de “The Pulse” que hipnotiza, las esas subidas tremendas de “Royal Gregory” y por si fuera poco, el caos oscuro de “Echo Sam”. ¿Acaso se puede pedir más?
La verdad es que sí, pero el resto de los temas, aunque están bien encaminados, no terminan de igualarse a los mencionados. Quizás no es posible a estas alturas pedir un disco redondo en este género o quizás es los canadienses estén aún muy verdes para ofrecerlo. De lo que no hay ninguna duda es que es un gran trabajo para los que admiramos este sonido y disfrutamos con perlas instrumentales tan bien construidas como las suyas. Y siempre será mejor un grupo que intenté arriesgar en la búsqueda de un nuevo resultado, a otro grupo que establezca el mismo pop de siempre pero con otro nombre.
para Retro Música
Holy Fuck -Lovely Allen at Metro, 05/23/07








1 respuesta hasta el momento ↓
Abdy // Septiembre 4, 2008 a 10:54 pm |
mmm ps exuche un poko de esta musik yme gusto..
es buena .. muy buena…
post-rock…. mmm
ensereio me gusto me gustaria saber mas ..
y q chido