
Apenino – Un Rayo de Sol – Jabalina – 2007
Tercera referencia de quien estuviese en Dar Ful junto a Xabi Font. Marco Maril no se apea del pop electrónico que le ha caracterizado desde En la Hora Azul (2003, Jabalina) con grandes dosis de lo-fi. Un pop que ha conseguido firmar como propio, bebiendo de muchos, pero consiguiendo que a la primera escucha se le asocie con su nombre.
Sigue madurando el sonido como ya hiciese en Bumerán, Bumerán (2004, Jabalina). Canciones que suenan cada vez más a conjuntos melódicos cerrados, con la voz de Marco llegando a convertirse en un instrumento de viento más, de seguir en siguientes trabajos por la misma línea.
Son más bien desarrollos melódicos en los que disfrutar de la tranquilidad del sonido y de la calidad de las letras. A veces puede llegar a causar tedio si uno no es amante de este género, pero con las escuchas va ganando calidad, disfrutando de matices antes desapercibidos. Pese a construir el sonido bajo un pilar claro Marco Maril no se corta al aproximarse a la figura de Carlos Berlanga en “Dias de Septiembre”, un techno-pop elegante que contrasta por la visión tan banal que hacen otros grupos de tal género. Aún así las mejores llegan en el inicio con “El Chico de la Camiseta a Rayas” con la variación del tempo entre samplers y las diferentes voces; y esa perla de himno mod delicado que es “Sol de Japon” donde cada verso es un fiel reflejo de la cultura moderna. Por el camino quedaron la oscura “Dias de Septiembre” propia de la Maqueta Plateada de los donostiarras Family, también “La Cancion del Verano!” rememorando el tiempo estival y sus acontecimientos; y finalmente “Nos Sienta Grande” entre distorsión y Marco como un susurro por encima sin variar.
También tiene sus momentos de estancamiento en los que cuesta sacar algo diferente de un sonido tan monótono en apariencia. “Below the Stars” es un naïf demasiado sobrecargado, “El Amor Nos Hace Viajar” no deja de sonar a una versión actualizada de “Como un aviador” de Family; y “El Balneario” es inocente, podría tener su atractivo si cambiase luego el registro a otro sonido pero no varía casi y se pierde.
Un buen disco de género, de esos que esquivas en días de lluvia apagados y que hay que saber apreciar dentro de su contexto. Sencillo, y a la vez la maniobra más complicada que ha hecho Marco Maril en su trayectoria como Apenino.
para Retro Música
Apenino – Días de Septiembre








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